Una localidad que se transforma
En Saint Bertrand de Comminges, localidad francesa de la región de Occitania (departamento del Alto Garona), se hallan los restos de la basílica paleocristiana de Saint Bertrand de Comminges, considerada como una de las más antiguas de la Galia (Figuras 1 y 2) y objeto de este artículo. No debe confundirse con la basílica de Saint Just de Valcabrère, que es de estilo románico y del siglo XII. Las excavaciones arqueológicas demuestran que la basílica se construyó sobre un residencial romano propiedad de la élite local de Lugdunum Convenarum, localidad fundada en el siglo I a.C. por Pompeyo Magno, después de la guerra sertoriana (82-72 a.C.) (Amela, 2000). Su fundación estaría ligada con la estrategia de controlar la entrada y salida a esta zona de los Pirineos (Amela, 2000). En esta localidad se albergaba un foro, un teatro, termas y barrios residenciales ocupados por la élite local. Según Bührer-Thierry y Mériaux (2011), a finales del siglo IV, la Galia era una de las grandes regiones del Imperio romano antes de las invasiones de los pueblos germánicos a partir del siglo V (ex. el saqueo de Roma por Alarico en 410). Según Chavarría Arnau (1996), el Imperio sufrió una transformación del sistema de propiedad y estructuras sociales, la cual no implicaba una crisis o declive, tal y como proponen Bührer-Thierry y Mériaux (2011).
Durante el siglo IV se empezaron a remodelar un conjunto de domus, siendo destacable una de 5500 metros cuadrados con jardín y pórtico. Alrededor de esta residencia se ubican otras de características similares. Y es en medio de este barrio residencial donde se construye la basílica que nos ocupa aquí, gracias al esfuerzo de la élite local, cuyos recursos económicos permitieron la construcción de espacios para el culto cristiano.

Figura 1. Basílica paleocristiana de Saint Bertrand de Comminges. Fuente: Imagen realizada por el autor.

De la domus a la basílica
El yacimiento es un ejemplo más de lo que sucedía en el cristianismo antiguo: la iglesia fue levantada sobre una antigua casa romana (Guyon & Paillet, 2010). Durante los primeros siglos del cristianismo esta era la dinámica. Según Álvarez (1998) se transformaban residencias privadas en lugares de culto para la comunidad cristiana:
« Durante casi un siglo, las comunidades cristianas se reunieron para el culto en aquellas casas particulares, en las que había una sala amplia para acoger a una comunidad numerosa; todavía en tiempos de san Justino (163), los fieles se reunían en las casas de los cristianos más pudientes; una de las más conocidas, fuera de Roma, es la de Dura Europos, en la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates.» (p.54).
Estas residencias, antes de la paz constantiniana, se adaptan para celebrar los eventos litúrgicos. Después del Edicto de Milán (313), fueron conocidas como domus ecclesiae, evolucionaron hacia edificios específicamente religiosos, pero manteniendo su organización arquitectónica. Un ejemplo de esta transición entre espacio doméstico y arquitectura eclesiástica lo hallamos en la Domus Ecclesiae de Dura Europos (Álvarez, 1998).
Sin embargo, las domus ecclesiae en ocasiones quedaron pequeñas para algunas comunidades, por lo que tras el Edicto de Milán se empezaron a construir basílicas para solucionar el problema del espacio. Según Alexandra Chavarría Arnau, el templo romano era la residencia de la divinidad y no estaba pensado para congregar fieles. Es por ello que la basílica era la mejor opción, ya que ofrecía un gran espacio diáfano para las reuniones y liturgias (Chavarría, 2021, p. 66). Cabe destacar que la creación de dichos espacios de culto se realizaba de manera gradual a lo largo del tiempo y que a veces se construían sobre espacios funerarios previos (Blaizot, 2023, p. 44). La basílica de Saint Bertrand de Commenge es un ejemplo de esta evolución. Gracias al trabajo de los arqueólogos Jean Guyon y Jean-Louis Paillet podemos afirmar que se construyó, entre los siglos IV y V, aprovechando el terreno de una gran residencia romana, que podría haber sido la del propio fundador de la basílica (Van Andringa et al., 2025, p. 12). Es necesario incidir en que la construcción de esta basílica coincide con un auge de construcciones cristianas en la Galia durante el mismo período (Van Andringa et al., 2025, p.13).
Características arquitectónicas de la basílica
Actualmente solo se conservan los cimientos, aunque gracias a las labores arqueológicas ha sido posible deducir que la primera iglesia medía unos 20 metros de longitud por 13,60 metros de ancho. Se trataba de una nave rectangular con un ábside poligonal al final de la misma (Figura 3), con dependencias anexas al norte y una galería porticada al sur.

A medida que la comunidad cristiana crecía, la nave sufrió algunas modificaciones. Por ejemplo, la nave se prolongó hacia el oeste,demostrando que la comunidad fue consolidándose a lo largo del tiempo. Además, han hallado indicios de una estrecha relación entre la basílica y otra gran residencia. Se especula, como ya se ha apuntado, que sea la vivienda del propio fundador (Van Andringa et al., 2025, p.12).
Asimismo, parece ser que la función del edificio estuvo muy ligada al mundo funerario desde sus inicios ya que bajo el pavimento aparecieron inhumaciones, tumbas y sarcófagos de piedra, que aún se hallan in situ. Ser enterrado en una iglesia tenía un valor simbólico religioso muy alto ya que era equivalente a reposar donde se celebraba la liturgia y donde se recordaba a sus difuntos. Por ejemplo, en el caso de la necrópolis paleocristiana en Tarragona, hallamos una basílica funeraria del siglo IV (la basílica de Fructuoso), cuyo subsuelo contiene muchas tumbas alrededor de un mártir, lo que se conoce como un entierro ad sanctos, y que se celebraba la eucaristía y banquetes funerarios para recordar a los difuntos (López, 2013, p. 350).
Conclusión
La basílica paleocristiana de Saint Bertrand de Comminges demostraría que el cristianismo no sustituyó de forma abrupta al mundo romano ya que sus espacios se fueron reutilizando, se transformaron y se adaptó el urbanismo (Van Andringa et al., 2025; Guyon & Paillet, 2010). Además, la basílica se construyó en un contexto en donde el cristianismo ya formaba parte de la vida pública de Lugdunum Convenarum en el siglo IV. Los cristianos ya no se reunían de forma clandestina, por ello construyeron edificios para el culto cristiano, y en el caso que nos ocupa, muy estrechamente relacionado con las residencias de la élite local (Van Andringa et al., 2025). De manera gradual y con el paso del tiempo, la basílica además se convirtió en espacio funerario. Junto a la basílica se construyó la capilla románica de Saint Julien, pasando a ser otro centro de culto cristiano.
Así, tras los hallazgos arqueológicos, es posible conocer que la basílica emergió de una residencia privada donde vivía un miembro de la élite tardorromana (Guyon & Paillet, 2010) antes de la destrucción de la localidad por las invasiones de las tribus germánicas a partir del siglo V (Lizop,1913; Aupiert, 1997).
Una antigua domus pasó de ser residencia privada a centro de culto cristiano. A su alrededor surgió una necrópolis y una nueva forma de entender la memoria de los difuntos. La basílica paleocristiana de Saint Bertrand de Comminges es una de las muchas evidencias materiales de la transformación gradual del mundo romano y su interacción con el mundo cristiano.
Bibliografía
Álvarez, J. (1998). Arqueología cristiana. BAC. Madrid.
Amela, L. (2000). Las ciudades fundadas por Pompeyo Magno en Occidente. POLIS. Revista de ideas y formas políticas de la Antigüedad Clásica, 12, 7-41.
Aupiert, P. (1997). "Saint-Bertrand-de-Comminges «Lugdunum Convenarum». La Bourdette, thermes du «forum»." ADLFI. Archéologie de la France – Informations, Midi-Pyrénées, https://doi.org/10.4000/adlfi.10532
Blaizot, F. (2023). Funerary practices and the construction of religious and social identities in the south-east of Gaul from the 4th to the 10th century. En K. Ritari, J. R. Stenger, & W. Van Andringa (Eds.), Being Pagan, Being Christian in Late Antiquity and Early Middle Ages (pp. 29–55). Helsinki University Press. https://doi.org/10.33134/AHEAD-4-3
Bührer-Thierry, G. & Mériaux, C. (2011). La France avant la France (481-888). Belin.
Chavarría Arnau, A. (1996). Transformaciones arquitectónicas de los establecimientos rurales en el nordeste de la Tarraconensis durante la Antigüedad tardía. Butlletí de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, 10, 165-202.
Chavarría Arnau, A. (2021). Arqueología de las primeras iglesias del Mediterráneo (siglos IV-X), en Monumenta Christiana Baetica. Colección Monografías y Suplementos, 2, Granada, Ed. Nuevo Inicio, 2021
Guyon, J., & Paillet, J.-L. (2010). À l’occasion du centenaire des premières recherches archéologiques à Saint-Bertrand-de-Comminges (Lugdunum Convenarum), retour sur l’établissement chrétien du quartier du Plan. Comptes rendus des séances de l’Académie des Inscriptions et Belles-Lettres, 154(3), 1265–1302. https://doi.org/10.3406/crai.2010.93011
Lizop, R. (1913). Découverte d'un cimetière du Bas-Empire à Saint-Bertrand de Comminges (Lugdunum Convenarum). Revue Archéologique, 21, 426-427. http://www.jstor.org/stable/41022792
López Vilar, J. (2013). El santuario paleocristiano de los mártires Fructuoso, Augurio y Eulogio en el suburbio de Tárraco. En O. Brandt, S. Cresci, J. López Quiroga, & C. Pappalardo (Eds.), Episcopus, civitas, territorium: Acta XV Congressus Internationalis Archaeologiae Christianae, Toleti (8-12.9.2008) (Pars I, pp. 341-356). Pontificio Istituto di Archeologia Cristiana.
Van Andringa, W., Duchemin, J.-P., & Golosetti, R. (2025). Saint-Bertrand-de-Comminges : christianisme et mutations urbaines durant l’Antiquité tardive. Gallia, 82, 41–53. https://doi.org/10.4000/15h41
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