Entrevista a Remedios Prieto
Entrevistas

Entrevista a Remedios Prieto

Remedios Prieto de la Iglesia es doctora en Filología Románica, catedrática jubilada de Lengua y Literatura de Enseñanza Secundaria, antigua profesora asociada en la Universidad Complutense de Madrid, máster de Enseñanza en español a extranjeros, miembro correspondiente de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, y una de las mayores especialistas en La Celestina.

Su investigación se ha centrado en el estudio textual, la historia editorial y la autoría de la Comedia y la Tragicomedia de Calisto y Melibea. Gran parte de sus trabajos los ha realizado junto a Antonio Sánchez Sánchez-Serrano, doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, con quien ha publicado numerosas investigaciones sobre las primeras ediciones de la obra, su proceso de composición y su transmisión textual.

A través de sus publicaciones en revistas especializadas y obras de referencia, Remedios Prieto de la Iglesia se ha consolidado como una figura destacada de los estudios celestinescos, contribuyendo al debate académico sobre uno de los grandes clásicos de la literatura española.

1. Antes de empezar a tratar sobre La Celestina, cabe señalar que ha tenido una prolongada trayectoria investigadora a pesar de que su principal vocación ha sido la enseñanza en secundaria. ¿Cómo es compatibilizar un trabajo, que además es vocacional, con una segunda actividad que también se hace solo por vocación?

Se puede compatibilizar ocupando el tiempo libre que queda de la docencia en la gran pasión de la investigación. En mi caso, la tesis doctoral, y La Celestina principalmente, dedicando siempre este tiempo libre a disfrutar con la investigación que se está haciendo. Por supuesto, no he abandonado nunca mi vocación docente. Me he dedicado con gran cariño a mis alumnos. He disfrutado enseñándoles Lengua y Literatura. En esta dedicación docente e investigadora, he tenido el apoyo de mi familia, especialmente la de mi marido (Antonio Sánchez Sánchez-Serrano) y la de mi hija.

2. Ha dedicado buena parte de su labor investigadora a La Celestina, aunque su tesis doctoral fue sobre otra cuestión (la producción literaria de Alcalá Yáñez). ¿Qué tuvo La Celestina para que captara su atención?

Elegí hacer mi tesis doctoral sobre el doctor Alcalá Yáñez porque entré en contacto con Segovia intensamente cuando, al aprobar las oposiciones a cátedra de instituto, me destinaron a Segovia, ciudad que tiene un gran protagonismo en la obra literaria del médico y cirujano segoviano Jerónimo de Alcalá Yáñez, especialmente el libro de relaciones de sucesos Milagros de Nuestra Señora de la Fuencisla, grandezas de su nuevo templo y fiestas que en su traslación se hicieron por la ciudad de Segovia, de quien es patrona, en el cual centré la tesis doctoral.

En cuanto a mi interés especial por la Comedia (versión en 16 autos) y la Tragicomedia de Calisto y Melibea (versión en 21 actos) nació de la mano de mi marido, que en ese apoyo al que me he referido antes, para poder conciliar la investigación, la docencia y el aspecto doméstico, me ayudó a preparar algunos temas de la oposición, incluido el de La Celestina. Al hacer una lectura analítica, se percató de las incógnitas que encierra el texto, por lo que ambos empezamos a profundizar en la obra con la finalidad de resolver razonada y analíticamente las cuestiones que aún estaban pendientes en la época.

En este sentido, pienso que mi marido y yo abrimos la puerta a realizar nuevos interrogantes, que luego ha sido tenida en cuenta por otros expertos, algunos con preguntas que incluso a nosotros nos sorprendieron.

Posteriormente, mi marido hizo su tesis doctoral sobre esta obra, Mensaje de la Celestina: análisis de un proceso de comunicación diferida (1985/7) en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, donde llegó a ser profesor, y recibió el Premio Extraordinario.

3. Cuando se enseña La Celestina en el instituto, se la suele relacionar con obras precedentes de la literatura española, incluyendo El libro del Buen Amor. Sin embargo, Antonio Sánchez Sánchez-Serrano y usted han sostenido que La Celestina podría tener sus antecedentes en la literatura italiana. ¿A qué se debe su hipótesis?

Consideramos —y no solamente nosotros, sino otros celestinistas como José Luis Canet Vallés (catedrático de la Universidad de Valencia), Ottavio Di Camillo o José Antonio Bernaldo de Quirós— que tiene sus orígenes en las comedias humanísticas italianas desconocidas (muy posiblemente) en España antes de 1500 y, por consiguiente, en el teatro de Plauto y Terencio. Esto no quita que tenga alguna concomitancia con obras españolas como El Libro del Buen Amor. Por tanto, la obra bebe en fuentes de la literatura italiana. El origen sería una comedia humanística con final feliz y sin carácter trágico, como era propio de este género, desenlace muy distinto al que tuvo posteriormente la composición de Fernando de Rojas.

4. Otra cosa que se suele decir es que La Celestina fue escrita por Fernando de Rojas. Sin embargo, Antonio Sánchez y usted descartan que fuera el autor. ¿Qué papel creen que tuvo exactamente Fernando de Rojas en la redacción de La Celestina y por qué le consideramos su autor?

La crítica celestinesca no siempre ha identificado a Fernando de Rojas como autor-creador de La Celestina. Es más, hasta finales del siglo XIX nadie lo consideró con el significado de que hoy le damos a la palabra “autor”. Hasta que Menéndez Pelayo, junto con otros estudiosos, como Blanco White, no lo estimaron así, La Celestina fue valorada como anónima por todos sus contemporáneos, como ha confirmado documentalmente el hispanista Joseph T. Snow.

Por otra parte, aunque el epígrafe de los versos acrósticos rece “el autor, escusándose de su yerro en esta obra que escribió (…)”, hay que tener en cuenta los significados de “autor” y “escribir” en la época antigua. Si nos remitimos al Diccionario de autoridades, nos damos cuenta de que “autor” no era necesariamente el creador de una obra, sino el que la sacaba a luz, y “escribir” tampoco significaba solamente lo que entendemos hoy en día, sino equivalente a plasmar la escritura en el papel.

También hay que tener en cuenta a este respecto el significado del verbo “acabar”. En el acróstico de los versos se lee: “El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea”. ¿Podemos darle el significado de “acabar” a hacer quince o veinte actos de una obra de dieciséis o veintiuno, como son las versiones que conocemos en la actualidad? Indudablemente, no es muy apropiado. “Acabar”, según el Diccionario de autoridades, y también en la actualidad, significaba terminar, concluir o dar el último retoque o mano, es decir, realizar la acción final y no necesariamente todo el proceso. Si el texto afirma que Fernando de Rojas “acabó” la comedia, es que existía otra con anterioridad. Pensamos que esta obra anterior era manuscrita, de ahí que hubiera menos posibilidades de que se preservara hasta día de hoy.

Cuando se publicó comedia de 16 autos, Fernando de Rojas tenía unos veintitrés años aproximadamente. Vivió más de cuarenta años después de eso, sin que haya noticias de ninguna otra obra escrita por él. Sorprende que un autor tan habilidoso y exitoso (con casi cien ediciones en España y en el extranjero), no volviera a crear ningún otro producto literario. Además, dada la complejidad filosófica y erudita que encierra el texto, resulta improbable que lo escribiera un hombre a tan temprana edad, habida cuenta además que en el inventario de su biblioteca no consta ninguno de los libros que sirvieron de fuente para La Celestina (como comedias humanísticas y autores clásicos como Aristóteles, Séneca, Petrarca…).

Por tanto, al decir que Fernando de Rojas es autor de La Celestina en el siglo XVI, se referían a que sacó a luz y publicó una obra. Su labor consistió en “componerla”, que, según el Diccionario de autoridades, significa “juntar o poner en orden unas cosas con otras”. En este caso, parece que Fernando de Rojas refundió una comedia humanística anterior mediante técnicas compositivas como transposiciones textuales, interpolaciones, supresiones y/o sustituciones . Esto se expresa claramente en el incipit o segundo título, que dice:

“Síguese la comedia de Calisto y Melibea, compuesta en reprehensión de los locos enamorados que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman y dicen ser su dios. Asimismo, hecha en aviso de los engaños de las alcahuetas y malos y lisonjeros sirvientes”.

El verbo “componer” fue el utilizado por la familia de Fernando de Rojas para referirse a esta obra. El caso más claro es el de sus descendientes, que lo citaron en sus pleitos de hidalguía como el que había “compuesto” La Celestina. Puede ofrecernos más información sobre la naturaleza de la obra la referencia que hizo el suegro de Fernando de Rojas cuando fue juzgado por la inquisición. Este pidió que su yerno fuera su abogado, y lo definió como “el que compuso Melibea”. Dado el contexto, no solo parece indicar que Fernando de Rojas fue  componedor o editor literario de la obra, sino que todos eran conscientes del fuerte carácter moral de la misma.

5. La Celestina es una obra densa en cuanto a su longitud. Está escrita en formato teatral. Sin embargo, parece existir un consenso de que es imposible representar el texto íntegro en un escenario. ¿Cómo deberíamos definir entonces el género literario al que pertenece La Celestina? ¿Estaba diseñada para ser representada o solo para ser leída?

En su origen, como comedia humanística que suponemos que prexistió al texto conocido, debía ser una obra representable. Ahora bien, la composición de Fernando de Rojas no es representable íntegramente y se hizo para ser leída.

Hay que entender que, según defendemos una corriente de celestinistas actuales, al texto que conocemos lo precede una comedia humanística, es decir, una obra teatral más ligera y que tendría un final feliz. La composición de Fernando de Rojas tiene un carácter moralizante, y está repleta de referencias a textos clásicos, eruditos y bíblicos. Por eso, como dices, es una “obra densa”, mucho más larga, y con un final aleccionador, donde todos los personajes que han transgredido los mandamientos de la ley de Dios reciben un castigo acorde a su culpa (en la mayoría de los casos la muerte, y en otros el duelo por la pérdida).

Esta profundidad y longitud hace inviable que La Celestina, según la “compuso” Fernando de Rojas, fuera a ser representada en origen. Pensamos que su finalidad era la lectura sosegada y reflexiva, principalmente por parte de otros estudiantes de universitarios como el propio componedor, ofreciendo al mismo tiempo entretenimiento, entrenamiento, conocimiento y moralidad.

6. En las distintas adaptaciones teatrales que se han hecho de La Celestina, la visión del personaje central ha cambiado mucho, desde representaciones más mundanas donde solo es una anciana con cierta picaresca, a otras más maliciosas donde es una hechicera. ¿Cómo definiría al personaje de la obra original? ¿A qué cree que se debe que existan tantas visiones distintas de un mismo personaje?

En la obra prexistente, suponemos, que La Celestina sería una alcahueta (una lena) propia de las comedias humanísticas, o de sus antecedentes Plauto y Terencio, y no el personaje central. Recordemos que el título primitivo anterior a la composición de Rojas, y que este respetó, es Comedia de Calisto y Melibea, es decir, los amantes eran los protagonistas.

Ya en la composición de Rojas, pensamos que Celestina (que es su nombre propio) toma mayor protagonismo. En esta versión que todos conocemos, sobresale la escena donde Celestina realiza el conjuro al demonio.

Dicha escena rompe el orden lógico de los acontecimientos. Acorde a la versión de Rojas: Celestina acompañada por Sempronio, camina desde la casa de Calisto a la de Melibea; en un momento dado, la alcahueta se despide para ir directamente a casa de la joven, no sin haberle advertido Sempronio del peligro que corre. Sin embargo, no se va a casa de Melibea, sino que aparece en su propia casa con Sempronio y hace el conjuro; y es después cuando se marcha a casa de Melibea, manifestando temor por las advertencias del criado. El hecho de dirigirse a su casa con una persona de la que ya se ha despedido, y temer por unas advertencias a las que antes restó importancia gracias a un supuesto hechizo, hace pensar que la escena del conjuro no encaja. Por tanto, todo parece indicar, que esta escena fue incluida por Fernando de Rojas entre dos partes consecutivas de la comedia prexistente, sin haber hecho el esfuerzo de amoldarla al resto de la historia.  

Esto dificulta hacer una descripción exacta de Celestina, porque vemos que existen varias aristas provenientes de distintas versiones, que coexisten en un mismo texto, en ocasiones, contradictorio.  La interpretación sobre Celestina abre otro debate interesante: Si es una hechicera, quizás el amor de Melibea fue producto de la magia, pero si es una lena, este sentimiento ya existía y Celestina solo facilitó el entendimiento entre los amantes.

Al planear una adaptación teatral, existe una obligación de seleccionar las partes que interesan, en parte para evitar las contradicciones de Rojas, pero también para atraer al público. En muchos casos se hace énfasis en el entorno prostibulario, y, en el caso concreto de Celestina, se mantiene (e incluso se refuerza) la escena del conjuro y las alusiones al diablo a lo largo de la obra, todo por complacer al espectador. Si se quisiera ofrecer una versión más mundana, más cercana a esa lena humanística, sería una labor sencilla, omitiendo la escena del conjuro y las alusiones demoniacas.

7. Visto el final de La Celestina parecen existir ciertos paralelismos con el final de Romeo y Julieta. ¿Cree que La Celestina inspiró esta u otras obras de su tiempo?

Ambas obras pueden ser similares en cuanto al final de muchos de sus personajes, que encuentran un destino trágico. Sin embargo, tienen dos fondos muy distintos. El amor de Romeo y Julieta es puro, mientras que en La Celestina el amor es libidinoso. Del mismo modo, mientras tengo la seguridad de que La Celestina es un texto moralizante, no me atrevería a decir lo mismo de Romeo y Julieta sin haber realizado una lectura crítica de la obra. En todo caso, el trasfondo de su creación es distinto tanto por la distancia temporal como por el público buscado.

La Celestina pudo inspirar otras obras. En España se hicieron muchos textos derivados, e incluso alguna continuación directa. Entre las secuelas directas podemos citar La Segunda Celestina, de Feliciano de Silva, y La Tercera Celestina, de Gaspar Gómez de Toledo. Entre los textos derivados, que siguen una estructura similar, es llamativa la Tragicomedia de Lisandro y Roselia, de Sancho de Muñón, que hace referencias constantes al texto de Rojas introduciendo fragmentos íntegros. Otros textos fueron más allá, haciendo imitaciones como la Égloga de Calisto y Melibea, de Jiménez de Urrea. Finalmente, existen innumerables reminiscencias en autores tan conocidos como Lope de Vega o Cervantes (con sus entremeses). Cabe señalar como dato interesante que ninguno cita a Fernando de Rojas como autor-creador de La Celestina. Para ellos era una obra anónima.

Desconozco si alguna obra de Shakespeare se inspiró directamente de La Celestina, pero es verdad que la literatura del Siglo de Oro español era consumida en otros países, como demuestran múltiples traducciones al inglés, al italiano, al alemán  y a otros idiomas.

8. Como catedrática de instituto, es de suponer que usted también debió enseñarle a sus estudiantes sobre La Celestina. Cuando les hablaba de esta obra, ¿incluía información de sus investigaciones? ¿Leían el libro, o fragmentos de él, en su asignatura?

En mis clases hablaba de las teorías existentes (mías y ajenas), no solamente en cuanto a la autoría, sino también con respecto a la interpretación de la obra. Hacíamos lecturas dramatizadas, donde los estudiantes interpretaban a los personajes y yo hacía de relatora dando contexto y transición a las escenas. Además, veíamos adaptaciones, ya fuera por medios audiovisuales o yendo de excursión a representaciones teatrales.

9. Después de tantos años dedicados al estudio de La Celestina, ¿cree que todavía queda algo por investigar sobre ella por parte de las próximas generaciones, o debería considerarse como una cuestión cerrada?

El estudio de La Celestina es inabarcable, es un pozo sin fondo. Es una obra tan compleja, y con tan poca información sobre su composición, que prácticamente todo lo que la rodea (tanto su contenido intrínseco como su contexto) son discutibles, y resulta difícil dar una respuesta absoluta. Además, se están aplicando nuevas técnicas que cuando yo empecé a investigar resultaban inimaginables, como (según se ha publicado recientemente) la estilometría.

La revista Celestinesca hace una gran labor de difusión de trabajos, no solo enfocados en La Celestina, sino en las derivaciones. En el momento de esta entrevista, su documento bibliográfico ya ha recogido cerca de tres mil doscientas entradas.

Animo a los investigadores a seguir profundizando en esta cuestión, que, si bien no nos dará respuestas absolutas, aumentará el conocimiento sobre la obra.

10. Finalmente, ¿qué consejos le daría a aquellas personas dedicadas la historia, la filología o ciencias afines que quieran consagrarse al estudio de una obra literaria?

En primer lugar, debe diferenciar entre una lectura al uso y una lectura analítica. El investigador literario debe ir más allá del contenido del texto en sí mismo. Debe tener en cuenta su contexto histórico, sociocultural y lingüístico, la evolución semántica, las fuentes a las que hace referencia (a veces literalmente), la finalidad que cumple, los textos derivados o influenciados, entre un largo etcétera. En definitiva, el estudio literario es un estudio de conexiones y redes que superan a la obra en sí misma. En segundo lugar, no se debe tener miedo a ofrecer hipótesis novedosas, siempre que estén razonadas y documentadas. Mi marido y yo tuvimos que enfrentarnos a los cánones establecidos en nuestra materia para poder avanzar, sin importarnos que no contáramos con el respaldo de muchos de nuestros colegas. La investigación avanza a través del debate y la aportación de nuevas ideas. Finalmente, aconsejo a los investigadores que, sin importar que estén dentro o fuera de la academia, sigan sus pasiones intelectuales, ya que es el mejor camino para tener una investigación exitosa.

Puedes encontrar más información sobre Remedios Prieto a través de los siguientes enlaces:

Academia.edu: https://ucm.academia.edu/RemediosPrieto

Cómo citar este artículo Formato APA
Fernandez Guisasola, L. F., & Rodas Romero, M. D. (2026, 22 de octubre). Entrevista a Remedios Prieto. ArqueoTimes. https://arqueotimes.com/articulos/entrevista-a-remedios-prieto-2/

Comentarios